jueves, 20 de octubre de 2011

La felicidad

Vaya temática difícil que he escogido hoy. Sin embargo me pareció importante platicarte un poco de esto. Definir qué es la felicidad es una Tarea con mayúscula. Seguramente sea uno de los conceptos más controvertidos y complicados. El ser humano ha tendido siempre a perseguir la felicidad como una meta o un fin, como un estado de bienestar ideal y permanente al que llegar, sin embargo, parece ser que la felicidad se compone de pequeños momentos, de detalles vividos en el día a día, y quizá su principal característica sea la futilidad, su capacidad de aparecer y desaparecer de forma constante a lo largo de nuestras vidas.
Seguramente me preguntarás: ¿dónde encontramos la felicidad? ¿Es acaso en acontecimientos externos y materiales o en nuestro interior? La felicidad, concepto con profundos significados, incluye alegría, pero también otras muchas emociones, algunas de las cuales no son necesariamente positivas (compromiso, lucha, reto, incluso dolor). Es la motivación, la actividad dirigida a algo, el deseo de ello,su búsqueda, y no el logro o la satisfacción de los deseos, lo que produce en las personas sentimientos positivos más profundos. Como señalaba Kant: "La felicidad no es un ideal de la razón, sino de la imaginación."

Hija, ser feliz es una tarea muy difícil pero no es imposible. Es un estado ideal que la perpetuidad de éste solo existe en el imaginario colectivo como "concepto".

En lo personal soy una mujer de retos, de búsquedas, de deseos y de sueños y puedo asegurarte que soy feliz desde muchas perspectivas. Puedo aconsejarte que hay que seguir los trazos que uno hace en su mente para que el corazón ande los caminos y lata apasionadamente motivándonos a conseguir lo que deseamos. 

Quizás muchas veces en la vorágine del día a día, en las quimeras del "querer ser" de cierta manera según estándares impuestos por educación o auto-imposición yo requiera de trabajos remunerados, de estudios con titulaciones rimbombantes o de incluso un aplauso de personas ajenas al quehacer cotidiano intrafamiliar para rozar este concepto tan buscado ya que muchas veces, y lo entenderás cuando vayas creciendo,el bienestar subjetivo parece preferible al abordaje de la felicidad.

Por esto mismo jamás desistas en esta búsqueda y cuando se te presenten esos momentos de agazapar la felicidad detente, respira y goza. Has alcanzado un pedazo de cielo.

Hoy sentada en tu cuarto en la mecedora, teniéndote en mis brazos mientras te daba de comer, sintiendo ese calor que emana de tu cuerpecito y olisqueando ese olor particular a piel de bebé miraba las fotos que he colgado en tu pared de cuando estabas en mi panza y no pude evitar sonreír. Que afortunada he sido pues soy feliz a tu lado. Gracias por dejarme rozar la cima del cielo donde la gloria se puede alcanzar.

sábado, 1 de octubre de 2011

Debería

De escribir mas.. de agradecer mas... debería de contar cada segundo para nunca olvidar. Sin embargo la vida esta hecha de momentos y no hay que detenerse para vivirlos. Han sido meses de realidad aumentada, esa sensación mareante que uno no termina de creerse si es verdad o solo es la mejor parte del sueño. Primero ser madre, organizar un bautizo a distancia, después tener a toda la familia reunida, viajar con una niña de meses, ponerse a una dieta estricta para bajar todo aquel azúcar disfrutado y sumado a esto mudarse de piso. Y en esta vorágine del tiempo ya vas a cumplir 5 meses. Si querida hija, eres feliz. Sonríes todo el tiempo y hay algo mágico e inocente en tu felicidad. Hay momentos que me encantaría relatar pero las palabras se quedan cortas para describir las emociones. Las enumerare por que son momentos que hacen que mi existencia cobre sentido. Por ejemplo, nada se compara cuando a las 6 de la mañana con tal de dormir otro poco te paso a nuestra cama y te acurrucas en posición fetal cual cachorra sobre mi pecho chupandote el dedo. Es una cuestión de instinto pero te abrazo, te protejo, te cobijo y te susurro que te amo. Y sirve...te duermes magicamente y yo a tu lado. Al escuchar tu vocecita al balbucear confieso imaginarme las grandes platicas que tendremos cuando crezcas y todas las preguntas que me harás. Cuando por las noches después de bañarte te pongo en mi hombro y te canto "Había una vez un barquito chiquitito" y parece que dominas que es el momento de mimo de tu madre por que siempre desdibujas una sonrisita sabiendo que soy enteramente tuya. El momento de la papilla y de como descubro mi paciencia- que de normal no tengo- y te cuento cuentos, me invento canciones, te entretengo tocando un plato como si fuera tambor y todo para meterte una cuchara, claro con ayuda de tu padre que te baila Macarena para hacerte reír y en ese momento meterte otra cucharada de fruta o de cereales. Los malabares que he aprendido hacer para cambiarte el pañal cuando no hay cambiador y el olor que desde kilómetros he aprendido a discernir. Las mil y un fotos que te hago para sorprenderme de como has crecido. Ver a tu Yaya jugando contigo como lo hacia mi abuela, enseñándote "5 lobitos tiene la loba", cantándote "La Pájara Pinta" o simplemente con el "Dale dale dale no pierdas el tino" y tu riéndote a carcajadas siguiéndole el ritmo a patadas. Ver como miras a Torro y como cuando lo tocaste por primera vez le agarraste los bigotes con toda tu fuerza a tal grado que le hiciste chillar. Disfrutar las miradas de complicidad que tienes con tu padre y que indistintamente me hacen recordar al mio y el como lo extraño. El hacer tu cuarto. Un sueño cumplido- pintar con tu papa la pared y los muebles y hacer un espacio con vibra de amor. El como cada vez que voy por la calle y veo un niño con algún problema tengo la costumbre de mirar al cielo, no por desviar la mirada si no por agradecer que estés conmigo y que lo mas importante que estes sana. Todos estos momentos, esa rutina que alumbra mi vida es lo que debería de contar. Debería. Hoy solo la enumero por que lo que verdaderamente hago es dedicarme a vivirla.