Este proyecto empieza aunado a un "proyecto de vida". Es un llamado de la naturaleza, pero ante todo es un "deber". Debo escribir y compartir este momento. Es un espacio, mi espacio, en donde pretendo revelar las verdades del embarazo desde mi perspectiva. No quisiera generalizar pero si desmitificar y en otras ocasiones puntualizar. HOY "I´M A HORMONE PREGNANT WOMAN" así que acompáñenme estos 9 meses en mis risas, mis antojos y mis lágrimas para convertirme en una "Mamacita".
jueves, 2 de febrero de 2012
Tamales de nostalgia
Hace cuatro años el día de la Candelaria tomó un significado distinto en mi vida. De cierta manera voy a misa para ver encender una luz que en mi vida se apago. Hace cuatro años que no estás conmigo papá y hoy te extraño mas que el primer día. El resto del año suelo mantenerte guardado en mis cajones múltiples de memoria y sigo pensando que estás de viaje. No obstante hoy- y en especial este mes- suelo recordar como fueron nuestros últimos momentos juntos. Se me empaña la vista. Se humedece con vapores de nostalgia. Por mas que intento prender los limpiaojos para poder ver claramente esos días, termino derrumbándome a ciegas sin rumbo ni dirección. El resto del año la cicatriz esta presente pero no duele tanto. Quizás es cuestión de rito, quizás es cuestión de que hoy espero tu vuelta y nunca llegas y por eso duele más pues caigo en cuenta que tu viaje fue sólo de ida sin regreso. Te extraño papá. Me gustaría refugiarme en tus brazos y sentir esa seguridad de hijo. Me gustaría que hubieses conocido a tu nieta y que la molestaras, o le cantaras su nombre- que es el tuyo- en forma de canto gregoriano, que te pusieras una máscara para espantarla o que simplemente le dijeras "chulada de vieja cuerpodeuva" y le dieras besos con ese bigote que solía raspar mi mejilla con las caricias inolvidables de tu rostro. No te miento, mi hija heredó tus manos. No puedo dejar de sostener su manita y en su redondez, en su perfección, en su calor, agradecer a la vida por sentirte conmigo. En este día siempre veo fotos y me detengo en el tiempo. Vuelvo a vivirte, a vivirnos, a recordar mi casa de pequeña, las comidas familiares de los domingos, los viajes que hicimos, los encuentros y desencuentros de nuestra relación y te REVIVO. Te canto y te lloro. Te hago promesas que suelo no cumplir, pero sobre todo te cuento. Me siento y te cuento de mi vida y me tomo un café contigo y termino comiendo simbólicamente un tamal de nostalgia mientras me despido hasta el próximo año de nuestro no-encuentro. Te quiero.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
