viernes, 15 de octubre de 2010

El tamaño si importa

Yo que pensaba que mi panza ya era considerable pues resulta que siempre no. En cada cita al ginecólogo me doy cuenta que el desarrollo es "lento pero seguro" y que por el método comparativo siempre hay una más grande. De verdad que cada vez que veo a las señoras gestacionalmente avanzadas no puedo dejar de preocuparme. Se ve taaaan incómodo. Para sentarse es como si tuvieran hemorroides (quizás ya los tengan), para levantarse necesitan de un jaloncito del marido o de la madre que las acompaña, al caminar me recuerdan al Malvavisco Gigante de la película ochentera de Ghostbusters, y no puede faltar la mano detrás de la cintura en forma de vasija aguantando el peso interior. ¿Cómo será ser "tan grande"? No me queda duda que llegaré a ello y ya les contaré la experiencia. Por ahora cada vez que las veo tengo que confesar que soy mala y me digo a mi misma en silencio: - No pues no estás tan ballenata todavía mira como Willy te gana. ¿Sería posible quedarme como estoy ahora? La lección del día ha sido amar mi pancita cómoda que luego será TODA UNA DOÑA PANZA y alguien más me verá con ojos de ballena. Hago una aclaración: obvio mi pancita es mucho más grande que la de la imagen.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Hoy te vi

Hoy te vi más como serás. Me impactó ver a las 12 semanas tu columna con todos tus huesecitos formados, tus bracitos y tu pies. No te parabas de mover y los ojos de tu padre se llenaban de aguita emotiva. Hoy te vi y no pude más que asombrarme. Gracias por elegirme como tu mamá. Es emocionante todo este proceso. Quizás a veces no tengo la paciencia suficiente, quizás a veces quisiera que me aseguraran que ya estás aquí y que todo ha salido bien. Es un largo viaje y aún estás dentro de mi cápsula. Eres mi pequeño alien pero siempre contarás con mi mano para acariciarte, para sostenerte, para empujarte y para abrazarte. Te quiero mucho bebito. Gracias por existir.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Sin Reglas

Siempre pensaba que qué afortunadas eran las mujeres embarazadas por no tener durante 9 meses la regla. MITO. La regla se convierte, en comparación con el estado de preñez, en una incomodidad pasajera:  un día de dolor, unos cuantos de mal humor, cinco días aproximadamente (dependerá según la mujer) de invertir en el sector de toallas femeninas y listo todo vuelve a empezar y uno se encuentra fenomenal. En el embarazo son unas 40 semanas- esto quiere decir 280 días- de no sentirse uno mismo. Debo de aceptar que las primeras semanas fueron eufóricas. Me encontraba en un estado de inmensa alegría (y estoy hablando de mucho antes de saber la noticia). Sin embargo, a pesar de que llevo un embarazo muy bueno según lo que he leído y me cuentan por ahí, no me siento equilibrada. Un día estamos alegres, al siguiente me convierto en un monstruo y a los dos minutos la dragona de Shrek se queda corta. Mi marido se pregunta por qué no estoy disfrutando al máximo mi embarazo. Claro que se disfruta, pero a nivel emocional. El nivel físico es otro boleto. ¿Quién dijo que el embarazo es el mejor estado de la mujer? Como bien se define en el estado de preñez: NO HAY REGLAS.