martes, 24 de mayo de 2011

La magia de la vida

Y uno no termina de sorprenderse... Los días pasan rápido entre toma y toma develando poco a poco la magia de la vida: se descubren nuevos usos horarios- la medida convencional se vuelven las 3 horas-  poco a poco te salen tentáculos para convertirte en "Mamá Pulpo"y descubres también el valor de tu propia madre. Sin su ayuda, paciencia, cariño, amor, guisos y sonrisas todo esto no sería posible. Además me abrazan nuevas emociones: cuando sonríes se me ilumina el alma y cuando lloras no puedo evitar que se abra el grifo de mis ojos y te acompañe en tus óperas primas. Confieso que exprimo el día para aprovechar y poder respirar un poco ya sea escribiendo, durmiendo, tomando un café o navegando por la red pero en el inconsciente-consciente está la necesidad de tenerte entre mis brazos. Aún no me lo creo. Es tan maravilloso que resulta sumamente cursi. Al leer cosas sobre mi mutación genética me da pánico enterarme que había grandes posibilidades que no estuvieras aquí conmigo y una vez más se abre el grifo de mis ojos. Gracias por aferrarte a la vida y gracias por dejarme intentar ser una buena madre.

domingo, 15 de mayo de 2011

Aventuras Postparto

Las emociones no terminan con el embarazo, apenas comienzan...
Lu has sido una niña muy visitada por todos tus tíos, tus abuelos, tu Yaya y mis amigas de León. Llenaron la habitación de flores, sobre todo orquídeas que es mi flor favorita y tuvimos la suerte de que la señora con la que compartía cuarto al dar a luz gemelos la trasladaron a otra habitación y nos quedamos tres días solas. O sea que tuvimos una "suite" para nosotras. Déjame te cuento como fueron los primeros días: La primera toma que hiciste fue de un bibe con agua y azúcar por que morías de hambre. Después nos dieron bibe de leche y tu feliz por que a mi no me había subido nada de leche aún. Debo confesarte que hay cierta "presión" social y psicológica hacia la lactancia materna. Claro que es lo mejor pero también es decisión de uno. No obstante todo mundo opina y lo peor del asunto es que antes de preguntarte como estás te preguntan sobre si ya te subió la leche, si ya te puse al pecho y si ya logré darte de comer. Soy una mujer de retos pero también me gusta hacer las cosas a mi manera. Y así lo he hecho. Los primeros días entre el agotamiento físico, emocional y psicológico la verdad me apoyé muchísimo en el biberón. A los cinco días por fin me subió algo de leche y claro que lo festejé y pues ahora sólo usamos los biberones por la noche por que aún sigo agotada. Estuvimos dos días en el hospital y al tercero nos dieron el alta, pero también nos dieron noticias. Dado tu tamaño y al ser parto normal te habían fracturado la clavícula. NADIE ME LO HABÍA DICHO. Sentí una impotencia tremenda, pero no soy buena ni para indignarme ni para gritar... simplemente me lo tragué con saliva amarga y te cargué con toda la sobreprotección posible. El instinto animal y maternal había aflorado como nunca. Hubo grandes enojos, sobre todo de tu Yaya, pero aún faltaban cosas por venir: el regreso a casa. Ya me habían dicho que no daba tiempo a nada y que era duro pero jamás lo imaginé así. Es el momento en que te das cuenta que TODO ha cambiado. Para transportarte ya no es una maleta, son tres. Hay que ponerte en una sillita especial para el coche y como buenos padres primerizos no sabíamos ni como amarrarla. Esto se debe acompañar con un cocktail de hormonas al puro estilo "Cosmopolitan" o mas bien "Martini doble seco" por que se te va el alma. Llegas a casa y todo pesa: el aire que respiras, el cuerpo, la mente y el alma. Todo te supera y entonces abres el grifo a la emoción: lloras y lloras y lloras y lloras. Se puede confundir con depresión postparto pero es más bien el lloro de la vida. Así como cuando tu llegaste lo hiciste pues el lloro de una madre es el de "la existencia". En mi caso se sumaba la "impotencia" de que habían lastimado a mi cachorra y ni siquiera pude hacer nada para defenderte. Todo te da tanto miedo mi querida Lu. Desde cambiar un pañal, limpiarte el ombligo y ya deja tú el vestirte. Como dice mi mamá, "se me rompió la muñeca antes de jugar con ella" y pues me entró el pánico. Otro "Martini seco" por favor: para quitar la garraspera, knockear el dolor y ver la irrealidad de la realidad con otros ojos mareados por tanta novedad. Volteas a verte y tu cuerpo ha cambiado tanto que ni tu misma te reconoces al espejo. Si, estoy recién parida pero también es una "novedad" pues tu cuerpo deja de ser tuyo y la entrega ha comenzado para no terminar. Echas de menos la panza bonita por que la que te queda es el recuerdo de que ahí hubieron dos almas pero justo en ese instante me reclamas una poesía con llanto y todo cobra sentido. No obstante aún queda algo más por contar. Otro "Martini y que este sea triple". El dolor de la episiotomía. De ese no te cuentan mucho. Dicen que es incómodo, dicen que duele pero creo que todo mundo miente. En mi caso ha sido lo peor por mucho. Al grado que no podía moverme ni levantarme para poder atenderte hija mía. Eso solamente sumaba cargas psicológicas que te latigan por sentirte inútil. Mi caso no es normal. Además de todo perdí mucha sangre y me quedé anémica así que me imagino que entre mi debilidad, el cansancio y mi poco umbral del dolor pues ha resultado muy duro, pero el recuento de los daños no termina aquí. El primer fin de semana acabamos en urgencias por que ya no era normal esta incapacidad y resulta que "se me infectaron los puntos internos" así que bomba de antibiótico y a esperar. Así ha sido esto. Entre lloros tuyos y míos nos hemos ido conociendo Luisa y a quince días de haber nacido a pesar de seguir "mareada" de tanta emoción o de tanto "cocktail" que he tomado puedo decirte que la vida es MARAVILLOSA y que aunque cueste siempre vale la pena vivir cada instante con la intensidad del primer minuto que te aferraste a ella con tu poético llanto de existir.

lunes, 9 de mayo de 2011

2 de Mayo una fecha para recordar

Y si, mi querida Luisa, ya te tengo entre mis brazos!!!!!!

Justo hoy hace una semana veniste al mundo y hoy te quiero contar nuestra aventura:

Ese fin de semana se marchó mi hermana después de 25 días de estar esperándote así que desafortunadamente no pudo conocerte en persona. Sin embargo estuvimos compartiendo aventuras, historias, miedos y preparaciones para "tu llegada". Desde hacer los recuerditos de visita- unos jabones con un conejo de Pascua por que se supone que llegabas para esas fechas, hasta ir a comprar zapatos 2 tallas más grande para mi pie de tamal, intentar caminar para ayudar a tener contracciones, hasta noches en vela hablando de la vida. Además ese fin de semana fue festivo por el día de la madre y por el día de la comunidad de Madrid- por lo que después de 2 años de vivir en León y con el pretexto de tu inminente llegada vinieron los hermanos de tu papá a visitar. Yo ya me encontraba sumamente incómoda pero aún así fuimos de pinchos, a comer a un japonés nuevo e incluso a caminar al Barrio Húmedo. El domingo 1 de mayo me habían dado la hoja para ingresar al hospital a las 6 de la tarde ya que el lunes 2 de mayo me provocarían el parto. Sabes que fue lo más maravilloso de todo? Que el domingo a las 5 de la tarde empecé con contracciones y nos pusimos solitas tu y yo a trabajar en tu llegada. Por un momento pensé que serían contracciones del miedo y un tanto psicológicas pues eran suaves, pero como iban pasando los minutos vimos que eran cada 5 minutos y la intensidad iba aumentando. Tu papá llegó con unas galletas Chips Ahoy que son mi perdición y después de remojar unas cuantas en leche nos fuimos al hospital. Primero llegamos por urgencias y nos dijeron que no, que el ingreso era por la entrada normal de admisión. Me sentaron en una silla de ruedas pero al darse cuenta que venía con contracciones me dieron prioridad. Me subieron al piso de maternidad y nos ingresaron en un cuarto en donde compartíamos la estancia con una señora que estaba programada para cesárea al día siguiente. Pobre por que yo cada vez iba bufando más alto y seguramente no la dejé descansar. Y así comenzó todo- las contracciones iban aumentando, tu padre, tu yaya y tu tía María sostenían mi mano en cada contracción. Nunca olvidaré el miedo que tenía al dolor y pues de repente me sumergí en una concentración total. No podía tolerar que me hablaran, sólo respiraba y cogía a dos manos fortaleza de las personas que mas quiero. En el cuarto, el hijo de la señora- que era su cumpleaños- puso la TV y estaba la caricatura de Bob Esponja. Definitivamente la odiaré de por vida por que yo respiraba, exhalaba y Bob Esponja rechinaba su voz castellana en los agudos mas insoportables. A la 1 de la madrugada después de un tacto me dijeron que ya tenía 3 cm de dilatación y me llevaron a hacerme un monitor. Fue una hora larga por que no pudo pasar tu papá ni nadie. Tuve la mala suerte de que me tocara la matrona que todas las parturientas me habían comentado que era una mala persona por no decir otras palabrotas pues ya te tengo que educar. Hacía su trabajo de mala gana, me pincho mal la vena, me dijo que era "un calamar por todas las enfermedades que veía en mi historial" y pues sin más ni menos me pregunto que si quería la epidural y al decirle que sí cogió un gancho y me rompió la bolsa. No te niego que me puse nerviosa. Tan solo pensaba en que pasaba si te quedabas sin líquido- cosa tonta- y entonces el show comenzó. Las contracciones fueron sumamente intensas y gracias a Dios la anestesióloga llego pronto. Al principio dudo en ponerme la epidural por el anticoagulante que utilizo y por la hernia lumbar que tengo pero al verme sumergida en el dolor aceptó intentarlo. DEFINITIVAMENTE ES LA OPCIÓN. Recuerdo que una de mis maestras de filosofía en secundaria nos decía que el parto tenía que ser sin analgesia por que nuestros hijos nos necesitan y que el dolor está en la mente. No critico la posición pero al haber probado la posibilidad de sentir las contracciones sin aullar del dolor definitivamente lo recomiendo. Y entonces entró tu papá conmigo para poder realizar "el trabajo de parto juntos". Fue relativamente corto ya que a las 2 am fue la epidural, a las 4 am tenía 5 cm de dilatación para las 5 am tenía 9 cm y para las 5:30 am ya estaba completamente dilatada. Todo esto con analgesia pero sintiendo cada una de las contracciones. Sólo me aferraba a la mano de tu padre y me concentraba en las respiraciones. Pobre de él por que por más que me quería distraer y hacerme plática o cariñitos tuve que decirle que sólo se limitara a guardar silencio y apretar mi mano. A las 6 am gracias a Dios hubo cambio de guarda y llego una matrona monísima para decirme que ya llevabas mucho tiempo y no sacabas la cabecita así que intentaríamos pujar o si no me realizarían una cesárea. Una vez más pasé sola pues al venir grandota tú tenían que ver si no se complicaba y no dejaron pasar a tu papi. Y a pesar que entre sola y fue duro salí acompañada para el resto de mi vida. Llegaste tú hija mía. No te puedo negar la sensación de soledad que sentí y de miedo de estar consciente y pasar a un quirófano además bajo la advertencia de que si no pujaba bien y no bajabas terminaríamos en cesárea. Así que te confieso que me has dado una fortaleza que jamás creí capaz. Aguanté los dolores como nunca y además combatí la soledad con tu compañía. Fue un parto relativamente difícil y estuvimos atendidas por 2 matronas, 2 ginecólogas y 2 auxiliares. Todas ellas mujeres y todas encantadoras. Creyeron en nosotras y nos dieron la oportunidad de pujar. Tu cabeza era tan grande que no pasaba bien así que tuvieron que realizar lo que se llama parto instrumental con ventosa para jalarte y ayudarte. En ese ÚLTIMO PUJO- sentí tu cabeza, como te rotaron y como me subieron las piernas hasta arriba para que terminaras de salir. Me dijeron que te iban a llevar el pediatra para limpiarte y evaluarte y confieso que tan solo pensaba: LLORA HIJA MÍA LLORA y cuando escuché tus gritos fue la sensación más completa de todas. Una emoción me invadió por que había probado lo que era " dar a luz". Esa alma que compartimos durante 41 semanas se dividía para brillar por si sola. Una vida había llegado y juntas habíamos trabajado para ello. Te pusieron en mi regazo y te vi con unos ojos enormes, blanca como tu bisabuela y el pelo negro como tu padre. Llego tu papá y estábamos alucinados. Tu evaluación de APGAR fue de 9 y de 10 así que saliste ñoña como yo. Te llevaron al cunero y pues a mi me tuvieron un rato más para coserme la episiotomía. Subimos al cuarto y no paramos de hablarle a todos para contarles tu llegada. Luisa ha sido maravilloso y has realizado un trabajo increíble. Gracias! Gracias! y el 2 de mayo será una fecha que recordaremos ambas para toda la vida. Te amo! Bienvenida a la vida...