En mi caso el primer test de orina la realicé con mi perro. Me convertí en su"predictor". Llegué de vacaciones y me recibió con una meada monumental alrededor de mis piernas para marcar que él era el amo. Esto levantó nuestras sospechas. -¿No estarás embarazada? - me preguntó mi marido, pero aún quedaban dos días de margen para el típico retraso de "sólo fue un susto". Nada como mear en un palito y que salga la palabra mágica "embarazada" para salir de dudas y ahora sí ponerse a temblar. Primero te da gusto. Después vuelves a leer el palito, te vuelve a dar gusto- saltan las lágrimas-vuelves a leer el palito y ahora sí el PÁNICO se apodera de ti. Empiezas rezando (y eso que no soy muy católica) pidiéndole al angelito de la guarda que te cuide y que lo cuide y terminas hablando con tus antepasados: no pude resistirme a tener una plática seria con mi padre para que por favor me agarrara la manita en esta aventura.
Vuelves a leer el palito y te vienen millones de imágenes a la mente. Imágenes desgarradoras como el primer día de clases, la primera pelea con tus amigas, la primera escapada y mentira piadosa a tu madre, las graduaciones, el escoger una carrera, el primer viaje sola, el irte a vivir a otro país, el casarte, la muerte de tus seres queridos y de repente decirte a ti misma: VAS A SER MADRE. Y vuelves a leer el palito y dices cómo voy a ser madre ¿estaré lista para vivir todo esto pero desde el otro lado? No. Uno nunca está listo. Por eso existen estos 9 "maravillosos" y largos meses para adaptarse y asimilar el que por fin serás una mamacita.
Ay, nanita, me encantó tu narración de la "lectura del palito"... ¡Tengo mieeeedo! Jimena
ResponderEliminar