Que no te quepa duda que las películas engañan. Todas las mujeres, y quién crea que miento por favor dígamelo abiertamente, tenemos en nuestra cabecita que cuando estemos embarazadas nos vamos a poner un "over-all azul" de esos de pintor, cogeremos una brocha y pintaremos románticamente el cuarto del bebé con nuestro marido. La siguiente escena es el momento en que al acabar la tarea y estar todos batidos y manchados de pintura hasta las narices llega la merecida recompensa: una buena sesión de besos y arrumacos para celebrar cariñosamente la obra maestra. Esta imagen la hemos visto en millones de películas y lo peor es que la proyectamos una y otra vez en el cine privado de nuestra mente. Pues con los cursos de preparación al parto pasa lo mismo. Otro gran engaño del cine. Uno cree que va ir con su marido agarrado de la mano, entrecruzando miradas de complicidad para aprender como respirar, para aprender como dar el pecho y para aprender a aceptar que el "parto no es dolor si no es una celebración a la vida". Patrañas. No es así. No se si es por que estoy tomando el curso en el Seguro Social pero no tiene nada de romántico. Si es informativo y si ayuda porque por más que saqué un 10 en anatomía y sabía perfecto donde estaba el músculo esternocleidomastoideo, Dios mío, no tenía ni idea del tapón mucoso, la dilatación, la respiración, el romper aguas o todos esos terminajos que te arrojan para que poco a poco te vayas haciendo pequeña en el asiento y un aleteo de nervios combinado con patadas intensas del bebé te hagan sentirte perdida. Después de varias discusiones con tu padre, logré que fuera a una clase. Tenía mucho trabajo y llego después que yo, así que no estuvo a mi lado sosteniéndome la mano y dándome miradas de "ánimo". Justo fue el día que nos hablaron de la dilatación y de como "las primíparas- odio ese término por cierto- pueden llegar a estar de 8 a 12 horas para solamente dilatar 3 cm- y se debe llegar a 10 cm". What the fuck?Después de lo puramente anatómico, yo volteaba a ver a tu padre con cara de agradecimiento por estar ahí por que era importante para mi- a pesar de que estaba blanco y mareado por que todo lo que tiene que ver con sangre le impacta- llego el momento del pujo. Otra imagen más que tenemos en nuestro cine mental. El marido sentado detrás de la embarazada sobre una colchoneta y los dos simulando el pujo. Pues no. Una vez más no es así. Como éramos muchas mujeres sacaron a tu papá y nos tocó hacer la simulación solas. Muy útil pues ya te imaginarás que la embarazada de a lado -que ni siquiera conozco- NO VA ESTAR EN MI PARTO. Así que bueno. Inhalar profundamente- exhalaaaaarrrr despaciooo. Relajación. Busquemos ese lugar donde encontramos la felicidad..... Arrghhhhhhh!!!! Es de las grandes temáticas que me puede sacar de mis casillas. Quisiera cumplir los hidden standards que me autoimpongo pero es imposible. Quisiera ser la protagonista de mi propia película mental pero tengo demasiados clichés que cumplir y pues llega la mala amiga frustración a decirme que NO PUEDO SER LA PROTAGONISTA DE LA PELI... y pues eso me entristece.
La imagen que dejo resume muy bien para que sirven los cursos de preparación y por que es importante que los hombres vayan. Más allá de todo romanticismo y cursilería empiezan los meses más duros, las incertidumbres, los miedos a lo desconocido, al dolor y es cuando más necesitas que alguien agarre tu mano y te diga que todo va estar bien.
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