miércoles, 23 de marzo de 2011

Un sueño



Hoy soñé contigo Lu,
 
te vi, rodeada de luz,
 
sobre colcha azul de tul.
 
Vienes a hacer de mis viernes,
 
de mis tardes, de mis noches, 
 
de mis preocupaciones... Tú...
 
a hacer de mi vida un Tú... 
 
y a mejorar del lunes su LU...
 
y todo se desmontará cuando me mires de frente, me 

tomes el dedo, y sonrias un papá...
 
y todo se volverá a montar de nuevo...
 
pues soñé contigo y me pareció el cielo...
 
Tu papá.

lunes, 21 de marzo de 2011

Recuerdos primaverales

Y llegó la primavera y con eso llegamos a las 35 semanas. Estos últimos tiempos son difíciles por que ha comenzado el "caminar del pato", el "necesitar ayuda para levantarse", "los dolores de espalda" y los "dedos que parecen chorizo". Todo esto sumado a la pesadez emocional de preguntarse cómo va a ser todo. Desde el primer dolor, el dónde y cómo será, el parto, como serás tú hasta como va a ser mi nueva rutina. No tengo ni idea. Sin embargo, todo tiene su contrapeso: ha llegado el sol y eso anuncia un gran amanecer, un nuevo horario de verano y algo que he descubierto viviendo en Europa es que el humor cambia, todos estamos con una sonrisa en la boca.
Estas semanas para contra-restar la pesadez he estado ocupada aprovechando los últimos momentos para mi y la he pasado muy bien con mi mamá yendo de arriba para abajo comprando cositas, tomando cafés y riéndonos a carcajadas descubriendo que existe una mayor complicidad ahora que la entiendo y ahora que puede aplicarse el "que razón tenías mamá". Han sido momentos de recuerdos intensos. Ayer volví a revivir uno de los favoritos de mi infancia: tu abuela nos hizo una paella. ¡Como me acuerdo de niña que los domingos se juntaba toda la familia y mis papás hacían juntos paellas en el asador de nuestro jardín!  Fue tan bonito volver a saborear no sólo el exquisito resultado, si no el que vinieran tus abuelos de Salamanca y nos sentáramos a convivir y a reír.
¿Cuáles van serán tus recuerdos? Debo confesarte que lo que mas extraño de no estar en mi país es mi familia, esos domingos de comidas familiares, de risas, de anécdotas, de football americano y sobre todo en estas épocas el color y el olor de las jacarandas en la calle. Algún día las conocerás y sabrás por que me quise casar con tu papá en abril, por que se me hace el mejor mes y por que llegarás tú a ser mi nueva flor que ilumine mi día a día.

martes, 8 de marzo de 2011

Secretos de cocina

Hay pocas cosas que generan tanta complicidad entre las mujeres como lo hace la cocina. No es desde el punto de vista machista, si no que existe una magia en la "creación". Preparar los alimentos que nutren a tu familia, a tus amigos y en general a tus seres queridos da una satisfacción enorme. Quizás sea algo que heredé de mi abuela materna, la Yaya, o de mi madre. No había nada mejor que pedir otra ración o decirles que que buena le había quedado la paella, la tortilla de patatas, el redondo de ternera con puré de patatas y salsa de pimiento, el filete wellington o aquellos postres inmemorables como las natillas quemadas con la plancha, el arroz con leche, la tapioca o el famoso príncipe alberto para sacar el pecho y mostrar el orgullo de ser "una gran cocinera". Tristemente las mujeres de hoy en día hemos perdido un poco eso. Muchas de las mujeres trabajan y las que no preferimos quizás hacer otras cosas que pasarnos horas en la cocina- mejor hacer algo sencillo y de dieta.  No obstante, ayer fue un día mágico. Volví a compartir con mi mamá la cocina. De pequeña la veía cocinar y era todo un ritual pero nunca fui un gran pinche de cocina. Mi ayuda se reducía a probar los guisos y en el caso de los postres a preguntar si ya podía relamer la espátula; el momento favorito de todo niño pequeño. Ayer re-escribimos la historia. Dentro de mis antojos estuvo el preparar un pastel: el Príncipe Alberto- que siempre le era asignado a mi hermano Migue por su cumpleaños y luego me lo apropié yo. Así que fuimos a comprar los ingredientes y al llegar mi madre sacó la varita mágica y me fue dictando la receta para que yo preparará el pastel. Simbólicamente fue un "relevo". Ahora me tocará a mi querida Luisa hacerte ese pastel en tu cumpleaños. Ahora me tocará a mi llevar la batuta de ser una madre y de nutrirte en todo sentido de la palabra. Hay recetas que pasan de generación en generación pero el mejor secreto de cocina de mi madre es el amor y la dedicación que nos ha dado a cada uno de nosotros sus hijos y hoy gracias a ti querida hija tengo una perspectiva sumamente diferente: estoy creando mi propia receta de familia.