Y llegó la primavera y con eso llegamos a las 35 semanas. Estos últimos tiempos son difíciles por que ha comenzado el "caminar del pato", el "necesitar ayuda para levantarse", "los dolores de espalda" y los "dedos que parecen chorizo". Todo esto sumado a la pesadez emocional de preguntarse cómo va a ser todo. Desde el primer dolor, el dónde y cómo será, el parto, como serás tú hasta como va a ser mi nueva rutina. No tengo ni idea. Sin embargo, todo tiene su contrapeso: ha llegado el sol y eso anuncia un gran amanecer, un nuevo horario de verano y algo que he descubierto viviendo en Europa es que el humor cambia, todos estamos con una sonrisa en la boca.
Estas semanas para contra-restar la pesadez he estado ocupada aprovechando los últimos momentos para mi y la he pasado muy bien con mi mamá yendo de arriba para abajo comprando cositas, tomando cafés y riéndonos a carcajadas descubriendo que existe una mayor complicidad ahora que la entiendo y ahora que puede aplicarse el "que razón tenías mamá". Han sido momentos de recuerdos intensos. Ayer volví a revivir uno de los favoritos de mi infancia: tu abuela nos hizo una paella. ¡Como me acuerdo de niña que los domingos se juntaba toda la familia y mis papás hacían juntos paellas en el asador de nuestro jardín! Fue tan bonito volver a saborear no sólo el exquisito resultado, si no el que vinieran tus abuelos de Salamanca y nos sentáramos a convivir y a reír.
¿Cuáles van serán tus recuerdos? Debo confesarte que lo que mas extraño de no estar en mi país es mi familia, esos domingos de comidas familiares, de risas, de anécdotas, de football americano y sobre todo en estas épocas el color y el olor de las jacarandas en la calle. Algún día las conocerás y sabrás por que me quise casar con tu papá en abril, por que se me hace el mejor mes y por que llegarás tú a ser mi nueva flor que ilumine mi día a día.

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