miércoles, 27 de abril de 2011

El ciclo de la vida


40 semanas mas 3 días y por más que te dijese que nacieras tú también te has ganado el título de hija y has hecho lo que te ha venido en gana. Es un proceso de aprendizaje mutuo, no es cuando a mi me acomoda o me viene mejor es cuando la naturaleza y tú deciden. He sentido un par de contracciones, unas cuantas inquietudes y otros tantos miedos pero hoy la doctora que apodamos "La Bruja" decidió darme una ayudadita por que vienes grandecita y por que no hay nada mejor que lo natural. Ojalá pequeña Luisa te conozcamos ya. Hay una cuestión de ganas, de pesadez, de necesidad, de pasar a la siguiente etapa que urge pero por otra lado voy a extrañar ser una misma contigo. Gracias por haber compartido esa magia durante todo este tiempo, gracias por darme esa luz extra, gracias por hacerme aprender de la vida durante 9 meses y por enseñarme a ser una mamacita. Te quiero pequeño elefantito. No queda mucho así que te mando mucha luz y juntas haremos un gran trabajo. Respira, estoy aquí afuera esperándote con mis brazos abiertos.

jueves, 14 de abril de 2011

De Madrid a León

¡Qué tal princesita! Nosotros aquí esperándote, con unas ganas locas de conecerte... pero como bien dice tu madre, estás aprendiendo las artes de ser mujer y te estás haciendo del rogar y a nosotros (y sobre todo a tu mamita) ya urge que llegues a hacernos mucho más feliz la vida.

Bueno pues tu ma y yo nos conocimos hace 14 años cuando se cambió de escuela y entró en el mundo "greenhilliano", (seguro si algún día viven en México, esa es la primera escuela que tus papás van a pensar para ti...). La historia de como nos conocimos es muy curiosa... yo recuerdo a tu mamá de antes que entrará al Green Hills porque una vez en un evento de mi escuela vi unas chanclas con una estrella azul que me encantaron y tuve que ver quien las traía puestas y pues era tu madre. Como al tercer día de conocerla le platiqué esta historia y se reía millones, pero bueno, nos conocimos el primer día de clases de 5to de prepa y muy alaciadita y con rayos acabados de hacer, se presentaba con cuanta gente se iba topando y les decía: ¡Hola! Soy Mónica, vengo del Moderno Americano, mucho gusto!! Esperando que le contestaran de la misma manera (no lo consiguió con esa misma emoción de la mayoría estoy segura) yo llegué amablemente y como ya te darás cuenta hablo igual o más que tu madre y le empecé a hacer plática.

Lo gracioso es que de toda la gente nueva que estaba conociendo, traía como una semi advertencia extraña que igual yo iba a ser insoportable (porque nos gustó el mismo niño en una época) cosa que yo no sabía y que tu madre me contó al tercer día de conocernos, por lo que te podrás dar cuenta que instantáneamente nos caímos muy bien y pues de ahí hasta hoy hemos sido como hermanas y como dice la tía Lili, por eso es que tenemos derecho a ser tus tías...

Pues te podría contar mil y un cosas de las aventuras que he tenido con tu mamá a lo largo de los años, pero definitivamente una que no puedo omitir en esta pequeña carta de bienvenida es cuando tu mamá decidió venirse a estudiar un intercambio universitario a la muy hermosa ciudad de Salamanca (de donde es tu padre), como ya podrás empezar a imaginar, tus papás se conocieron ahí, por circunstancias del destino, hubo una química de amor del bueno que hoy tiene como resultado a la nueva princess de León, si mi Lu, esa eres tú. Unos meses más tarde, tus padres decidieron que era momento de formalizar su relación y como un mes después, mi hermana y yo andábamos de paseo por Europa y por supuesto que quedé de ver a tu madre e hicimos un viaje de 10 días que ya te contaremos el cual terminamos en Santander, en donde tu padre se estaba quedando con sus amigos en su casa de veraneo, y ahí fue donde conocí a "Juanichi". Definitivamente me cayó re bien desde el principio y sabía que era alguien que estaba haciendo muy feliz a tu mamá, tanto, que el viaje de 6 meses que duraba el intercambio duró año y medio...

Mi niña, justamente cuando supimos que tus papás estaban embarazados de ti, yo estaba a punto de cruzar el charco de México a Madrid a estudiar una maestría (para mantenerlos en unos años) y pues aunque no en León, he estado mucho más cerca de tus papás en este increible proceso en el que empezaste siendo una "lentejita" y hoy todavía en la panza de tu ma, ya eres una niña seguramente muy hermosa (ya vi tus fotos prenacimiento y te ves monísima) llena de felicidad, luz y sobre todo mucho mucho amor.

Te puedo decir que tienes unos padres increibles, una familia maravillosa y una familia agregada que te quiere mucho y más con la que puedes contar cuando y como sea.

Si me regreso a México y no se cumple el sueño de tu madre de quedarme a vivir por las Españas, esperaré muchas visitas por el D.F. y si me quedo, pues en Madrid cada vez que quieras hacer shoppings más sofisticados (ó sea, jugueterías con más juguetes).

Querida princesita, te esperamos ya muy pronto y en cuanto pueda te voy a ir a conocer!!!
Un beso grande! 

En la distancia

Por que a pesar de estar lejos mis amigas han estado tan presentes como si estuvieran justo a lado, una pequeña carta pero un gran esfuerzo de mi amiga Sandoval para ti:


Hola Lu, soy tu Tia Lili, pero me puedes decir solo Lili, estoy aqui con tus primos Emiliano y otro/a que viene en camino, todavia no sabemos que va a ser.
Solo te quiero platicar lo mucho que quiero a tu mama y a tu papa. A tu mama la conoci varios años antes que a tu papa.  Tu mama se cambio de escuela y entro a la mia! Al principio no nos llevábamos bien pero ya ves como es la vida, ahorita es una de mis mejores amiga, como mi hermana y siempre lo será!! Eso mi pequeña Lu te hace mi sobrina!! Y me llena de orgullo y emocion.

Ya estas apunto de llegar y todos nos morimos de ganas de conocerte. Tus papas (como todos los papas cuando empezamos) seguro estan asustados y con muchas dudas; pero tu les vas a ir enseñando y les vas a ir diciendo que hacer. No hace falta hablar para que tu mama te entienda y te de todo lo que quieres y necesitas.

Eres una niña que va a estar siempre rodeada de amor y cariño y acuérdate Lu, que aunque vivas en España y nosotros en México, siempre vas a tener un lugar con nosotros, en nuestra casa y en nuestro corazon.

Ademas Lu, deja te platico, nosotros vivimos en Xalapa, que esta en Veracruz (ya mamá te va a enseñar donde queda) y cuando vengas a visitarnos vamos a ir a la playa, a montar a caballo, a todos los parques con juegos y jardines, vamos a comer todo lo que no te dejan comer tus papas y vamos a jugar con lodo hasta que no quede ni un espacio limpio!!!! Te vamos a estar esperando con muchas ansias!!!

Te queremos muchisimo Lu!!! Y a tus papas también!!!!

Tu tio Alex, tu Tia Lili, Emiliano y tu "pulga".

La espera de la cigueña

Y yo que pensaba que se le pedía a las cigüeñas los niños, qué ilusa! Lo que realmente se le pide, y más al final del embarazo, es que por favor lleguen a tiempo y pronto. Ese es el problema el tiempo y el estar "a tiempo". Nos habían dicho que tu aterrizaje sería en la semana 38 pero pues estás tan bien dentro de mi que no corres prisa alguna. No puedo dejar de pensar en la cigüeña de la peli de Dumbo cuando dice "cómo pesa este crío" por que por ahora parece ser que pesas 4 kilos. Así que no dudo que la cigüeña tenga que hacer un par de stops para tomar aire y fuerza y traer a mi pequeña "elefantito".  Te estamos esperando Lu y tu madre publicista no ha dejado de predicar tu llegada pero como buena mujercita estás aprendiendo el arte de hacerte del rogar y de hacer lo que se te de la regalada gana.

martes, 5 de abril de 2011

Tu primer cuento


Déjame te cuento Luisa

Así que llegó abril, llegaron las jacarandas y el calor. También estás a punto de llegar tú, Luisa. Me da la sensación que te tengo que contar la historia de tu mamá y yo, antes de que tu mamá la cuente.  Por que, y con todo respeto a mi amiga la Perra, o sea tu madre seguramente la va a contar llena de inexactitudes, puntos de vista que nada tienen que ver con el mío. Es por eso que me aprovecho de estos días en los que tu madre trae la cabeza en otra cosa para trenzar esta historia porque sino, imagínate, te contaría otra cosa.
Nos conocimos hace suficientes años. No de toda la vida. Pero sí una buena parte de ella. Y cuando sucedió nos odiamos. Así de sencillo. Y ¿cómo no? Ella, la más inteligente de clase, escandalosa, reina del centro de atención, capaz de deshacerte con una mirada. Algo similar dirá de mí, excepto que desde su punto de vista vio mis aires de grandeza y mi timidez (sí, timidez, Perra) que se escondieron detrás de una fina capa de mamonería.
Si algo tiene tu madre es que es capaz de manejar entre los dedos la atención de la gente a la perfección. Un día nos peleamos a mitad de una clase. Yo, como siempre, me tomaba todo con demasiada seriedad e intensidad. Era mi fase “política” y  algo le sabía o al menos tenía la suficiente capacidad para pelearme a mitad de una clase. El odio continuó aunque con cierta dosis de respeto, es difícil encontrar un rival digno y pocas veces me he topado con alguien tan brillante como tu mamá. La ñoña tenía maestría absoluta manejando la mitología griega y hacía referencias bíblicas. Yo no sabía que se podía hacer eso. Además, después de 14 años en escuela católica de lo último que quería hablar era de religión.
A veces imagino esas clases saludándonos con las cejas arqueadas a la entrada del salón “Cristina”, diría ella. “Mónica”, contestaría yo. Las dos haríamos una ligera reverencia con la cabeza.
Un día, no se porqué, se me ocurrió platicar con ella. No me acuerdo de qué, sólo que las dos nos sentamos en una bardita de ladrillos, de esas que hay en la Ibero. Fue como abrir un milímetro la puerta, suficiente para que entrara la luz y mira que tu madre habla tan rápido como si la persiguiera un tren. Nos volvimos amigas y al poco tiempo le confesé que le decía “La Perra” a sus espaldas. Amó el apodo y me bautizó igual. Hasta la fecha dudo que tu abuela sepa mi verdadero nombre. Mi mamá, estoy segura, no sabe que tu mamá se llama Mónica.
Pasaron años, me fui, regresé, se fue a Salamanca y luego a Madrid. Un verano me dijo que la visitara y yo que no pierdo oportunidad de ir de visita le caí 15 días en su piso de Madrid. Imagino la cara de terror que puso cuando abrió el email que anunciaba mi llegada: “No sé si te puedas quedar 15 días”, me dijo, “vienen mis papás de visita”. “Me quedo los días que pueda, no importa”, contesté. Y qué rico la pasamos. Me da pena aceptarlo pero no conozco bien Madrid por ese detalle. Nos la pasamos entre cafecito, mariscada y vinito. Luego fuimos a Salamanca a casa de tus abuelos. Era de noche cuando llegamos y la Perra me hizo cerrar los ojos frente a una cortina. Luego la abrió. Me sentí en un cuento de hadas. Allá abajo la Plaza Mayor de Salamanca toda iluminada. “Magia”, pensé. El resto de la noche nos fuimos de marcha. En pleno bar salamanquino, la Perra desapareció y tu papá, preocupado por la x cantidad de chupitos que llevábamos, me hizo irla a buscar al baño. La encontré encerrada en el único baño para mujeres. “Perra, ¿estás bien?”  Una cola enorme de mujeres enojadas serpenteaba afuera: “Joder tía, vete a tu casa”, gritaban.  La puerta se abrió, “Sí, pasa”. “¿Qué haces?” Tu mamá sentada sobre la tapa del escusado contestó, “ es que ya no aguanto los zapatos y me vine a sentar aquí un ratito”. Amo ese recuerdo. Nos quedamos ahí, media hora, en un baño bastante horrible pero platicando tan rico. Después una decenas de mujeres casi nos linchan porque secuestramos el único baño por media hora para que tu mamá descansara sus pies.
Pasaron años. Tu mamá y tu papá se casaron. Me fui. Tu abuelo se murió. Lloramos por teléfono. Se fueron. Regresé.  Nos quejamos amargamente de la distancia por Skype. Y luego, hace casi nueve meses un email. “ Amiga.. siéntate”. Y una prueba de embarazo.
Me tardé varios minutos en descifrar su críptico mensaje y varios puñados de minutos más en recuperar la compostura y poder marcar tanto número hasta España. ¡Qué felicidad!
Un puñado de meses más tarde y no sé porque, el día que el doctor decidió que no eras Juan (así te llamarías si fueras hombre), el destino permitió que otra vez, estuviera de visita. Esta vez en tu pueblo: León. Tu mamá lloraba y yo, ¿cómo la iba a dejar llorar sola? Nos abrazamos tanto y me sentí tan parte de esta historia.
Luisa, te llamas como tu abuelo, pero eso te lo van a decir mil veces, para mí, no hay de otra, siempre vas a ser la Cachorra
Tu tía La Perra

sábado, 2 de abril de 2011

Abril: un mes especial...tu mes

Y llegamos a la recta final. Has sabido esperar pacientemente y yo estoicamente. Comienzan los sentimientos encontrados: el quererte conocer en persona, el saber cómo será nuestra vida juntos en familia pero por otra parte no quiero dejar de sentirte dentro de mi. Es tan maravilloso cuando me pateas y hay veces incluso que sólo me acaricias. Te voy a echar de menos querida panza mía.
 Por supuesto que llegó ya el momento temido de perder el centro de gravedad, de que la gente me voltee a ver por que creen que si estornudó pariré en plena calle y de necesitar una manita sobre todo por las noches para levantarme del sofá. Sabes algo hija mía? Todo ha valido la pena. Repetiría cada uno de estos instantes de magia, de ilusión, de fe... de vida. Este es un gran mes y desde ahora será el tuyo. Gracias por permitirme vivir esto, gracias por que a pesar que fuimos nosotros quien decidimos traerte a este mundo también fuiste tu la que decidió ser nuestra pequeña. Espero que tengas una gran bienvenida, que no nos sea muy difícil ni largo el momento del aterrizaje pero sobre todo espero que goces de una gran salud, de ilusión y que vengas a este mundo a ser feliz. Te veo pronto mi pequeña y que sepas que desde mucho antes ya te amo.