Por que a pesar de estar lejos mis amigas han estado tan presentes como si estuvieran justo a lado, una pequeña carta pero un gran esfuerzo de mi amiga Sandoval para ti:
Hola Lu, soy tu Tia Lili, pero me puedes decir solo Lili, estoy aqui con tus primos Emiliano y otro/a que viene en camino, todavia no sabemos que va a ser.
Solo te quiero platicar lo mucho que quiero a tu mama y a tu papa. A tu mama la conoci varios años antes que a tu papa. Tu mama se cambio de escuela y entro a la mia! Al principio no nos llevábamos bien pero ya ves como es la vida, ahorita es una de mis mejores amiga, como mi hermana y siempre lo será!! Eso mi pequeña Lu te hace mi sobrina!! Y me llena de orgullo y emocion.
Ya estas apunto de llegar y todos nos morimos de ganas de conocerte. Tus papas (como todos los papas cuando empezamos) seguro estan asustados y con muchas dudas; pero tu les vas a ir enseñando y les vas a ir diciendo que hacer. No hace falta hablar para que tu mama te entienda y te de todo lo que quieres y necesitas.
Eres una niña que va a estar siempre rodeada de amor y cariño y acuérdate Lu, que aunque vivas en España y nosotros en México, siempre vas a tener un lugar con nosotros, en nuestra casa y en nuestro corazon.
Ademas Lu, deja te platico, nosotros vivimos en Xalapa, que esta en Veracruz (ya mamá te va a enseñar donde queda) y cuando vengas a visitarnos vamos a ir a la playa, a montar a caballo, a todos los parques con juegos y jardines, vamos a comer todo lo que no te dejan comer tus papas y vamos a jugar con lodo hasta que no quede ni un espacio limpio!!!! Te vamos a estar esperando con muchas ansias!!!
Te queremos muchisimo Lu!!! Y a tus papas también!!!!
Tu tio Alex, tu Tia Lili, Emiliano y tu "pulga".
Este proyecto empieza aunado a un "proyecto de vida". Es un llamado de la naturaleza, pero ante todo es un "deber". Debo escribir y compartir este momento. Es un espacio, mi espacio, en donde pretendo revelar las verdades del embarazo desde mi perspectiva. No quisiera generalizar pero si desmitificar y en otras ocasiones puntualizar. HOY "I´M A HORMONE PREGNANT WOMAN" así que acompáñenme estos 9 meses en mis risas, mis antojos y mis lágrimas para convertirme en una "Mamacita".
jueves, 14 de abril de 2011
La espera de la cigueña
Y yo que pensaba que se le pedía a las cigüeñas los niños, qué ilusa! Lo que realmente se le pide, y más al final del embarazo, es que por favor lleguen a tiempo y pronto. Ese es el problema el tiempo y el estar "a tiempo". Nos habían dicho que tu aterrizaje sería en la semana 38 pero pues estás tan bien dentro de mi que no corres prisa alguna. No puedo dejar de pensar en la cigüeña de la peli de Dumbo cuando dice "cómo pesa este crío" por que por ahora parece ser que pesas 4 kilos. Así que no dudo que la cigüeña tenga que hacer un par de stops para tomar aire y fuerza y traer a mi pequeña "elefantito". Te estamos esperando Lu y tu madre publicista no ha dejado de predicar tu llegada pero como buena mujercita estás aprendiendo el arte de hacerte del rogar y de hacer lo que se te de la regalada gana.
martes, 5 de abril de 2011
Tu primer cuento

Déjame te cuento Luisa
Así que llegó abril, llegaron las jacarandas y el calor. También estás a punto de llegar tú, Luisa. Me da la sensación que te tengo que contar la historia de tu mamá y yo, antes de que tu mamá la cuente. Por que, y con todo respeto a mi amiga la Perra, o sea tu madre seguramente la va a contar llena de inexactitudes, puntos de vista que nada tienen que ver con el mío. Es por eso que me aprovecho de estos días en los que tu madre trae la cabeza en otra cosa para trenzar esta historia porque sino, imagínate, te contaría otra cosa.
Nos conocimos hace suficientes años. No de toda la vida. Pero sí una buena parte de ella. Y cuando sucedió nos odiamos. Así de sencillo. Y ¿cómo no? Ella, la más inteligente de clase, escandalosa, reina del centro de atención, capaz de deshacerte con una mirada. Algo similar dirá de mí, excepto que desde su punto de vista vio mis aires de grandeza y mi timidez (sí, timidez, Perra) que se escondieron detrás de una fina capa de mamonería.
Si algo tiene tu madre es que es capaz de manejar entre los dedos la atención de la gente a la perfección. Un día nos peleamos a mitad de una clase. Yo, como siempre, me tomaba todo con demasiada seriedad e intensidad. Era mi fase “política” y algo le sabía o al menos tenía la suficiente capacidad para pelearme a mitad de una clase. El odio continuó aunque con cierta dosis de respeto, es difícil encontrar un rival digno y pocas veces me he topado con alguien tan brillante como tu mamá. La ñoña tenía maestría absoluta manejando la mitología griega y hacía referencias bíblicas. Yo no sabía que se podía hacer eso. Además, después de 14 años en escuela católica de lo último que quería hablar era de religión.
A veces imagino esas clases saludándonos con las cejas arqueadas a la entrada del salón “Cristina”, diría ella. “Mónica”, contestaría yo. Las dos haríamos una ligera reverencia con la cabeza.
Un día, no se porqué, se me ocurrió platicar con ella. No me acuerdo de qué, sólo que las dos nos sentamos en una bardita de ladrillos, de esas que hay en la Ibero. Fue como abrir un milímetro la puerta, suficiente para que entrara la luz y mira que tu madre habla tan rápido como si la persiguiera un tren. Nos volvimos amigas y al poco tiempo le confesé que le decía “La Perra” a sus espaldas. Amó el apodo y me bautizó igual. Hasta la fecha dudo que tu abuela sepa mi verdadero nombre. Mi mamá, estoy segura, no sabe que tu mamá se llama Mónica.
Pasaron años, me fui, regresé, se fue a Salamanca y luego a Madrid. Un verano me dijo que la visitara y yo que no pierdo oportunidad de ir de visita le caí 15 días en su piso de Madrid. Imagino la cara de terror que puso cuando abrió el email que anunciaba mi llegada: “No sé si te puedas quedar 15 días”, me dijo, “vienen mis papás de visita”. “Me quedo los días que pueda, no importa”, contesté. Y qué rico la pasamos. Me da pena aceptarlo pero no conozco bien Madrid por ese detalle. Nos la pasamos entre cafecito, mariscada y vinito. Luego fuimos a Salamanca a casa de tus abuelos. Era de noche cuando llegamos y la Perra me hizo cerrar los ojos frente a una cortina. Luego la abrió. Me sentí en un cuento de hadas. Allá abajo la Plaza Mayor de Salamanca toda iluminada. “Magia”, pensé. El resto de la noche nos fuimos de marcha. En pleno bar salamanquino, la Perra desapareció y tu papá, preocupado por la x cantidad de chupitos que llevábamos, me hizo irla a buscar al baño. La encontré encerrada en el único baño para mujeres. “Perra, ¿estás bien?” Una cola enorme de mujeres enojadas serpenteaba afuera: “Joder tía, vete a tu casa”, gritaban. La puerta se abrió, “Sí, pasa”. “¿Qué haces?” Tu mamá sentada sobre la tapa del escusado contestó, “ es que ya no aguanto los zapatos y me vine a sentar aquí un ratito”. Amo ese recuerdo. Nos quedamos ahí, media hora, en un baño bastante horrible pero platicando tan rico. Después una decenas de mujeres casi nos linchan porque secuestramos el único baño por media hora para que tu mamá descansara sus pies.
Pasaron años. Tu mamá y tu papá se casaron. Me fui. Tu abuelo se murió. Lloramos por teléfono. Se fueron. Regresé. Nos quejamos amargamente de la distancia por Skype. Y luego, hace casi nueve meses un email. “ Amiga.. siéntate”. Y una prueba de embarazo.
Me tardé varios minutos en descifrar su críptico mensaje y varios puñados de minutos más en recuperar la compostura y poder marcar tanto número hasta España. ¡Qué felicidad!
Un puñado de meses más tarde y no sé porque, el día que el doctor decidió que no eras Juan (así te llamarías si fueras hombre), el destino permitió que otra vez, estuviera de visita. Esta vez en tu pueblo: León. Tu mamá lloraba y yo, ¿cómo la iba a dejar llorar sola? Nos abrazamos tanto y me sentí tan parte de esta historia.
Luisa, te llamas como tu abuelo, pero eso te lo van a decir mil veces, para mí, no hay de otra, siempre vas a ser la Cachorra
Tu tía La Perra
sábado, 2 de abril de 2011
Abril: un mes especial...tu mes
Y llegamos a la recta final. Has sabido esperar pacientemente y yo estoicamente. Comienzan los sentimientos encontrados: el quererte conocer en persona, el saber cómo será nuestra vida juntos en familia pero por otra parte no quiero dejar de sentirte dentro de mi. Es tan maravilloso cuando me pateas y hay veces incluso que sólo me acaricias. Te voy a echar de menos querida panza mía.
Por supuesto que llegó ya el momento temido de perder el centro de gravedad, de que la gente me voltee a ver por que creen que si estornudó pariré en plena calle y de necesitar una manita sobre todo por las noches para levantarme del sofá. Sabes algo hija mía? Todo ha valido la pena. Repetiría cada uno de estos instantes de magia, de ilusión, de fe... de vida. Este es un gran mes y desde ahora será el tuyo. Gracias por permitirme vivir esto, gracias por que a pesar que fuimos nosotros quien decidimos traerte a este mundo también fuiste tu la que decidió ser nuestra pequeña. Espero que tengas una gran bienvenida, que no nos sea muy difícil ni largo el momento del aterrizaje pero sobre todo espero que goces de una gran salud, de ilusión y que vengas a este mundo a ser feliz. Te veo pronto mi pequeña y que sepas que desde mucho antes ya te amo.
Por supuesto que llegó ya el momento temido de perder el centro de gravedad, de que la gente me voltee a ver por que creen que si estornudó pariré en plena calle y de necesitar una manita sobre todo por las noches para levantarme del sofá. Sabes algo hija mía? Todo ha valido la pena. Repetiría cada uno de estos instantes de magia, de ilusión, de fe... de vida. Este es un gran mes y desde ahora será el tuyo. Gracias por permitirme vivir esto, gracias por que a pesar que fuimos nosotros quien decidimos traerte a este mundo también fuiste tu la que decidió ser nuestra pequeña. Espero que tengas una gran bienvenida, que no nos sea muy difícil ni largo el momento del aterrizaje pero sobre todo espero que goces de una gran salud, de ilusión y que vengas a este mundo a ser feliz. Te veo pronto mi pequeña y que sepas que desde mucho antes ya te amo.
miércoles, 23 de marzo de 2011
Un sueño
Hoy soñé contigo Lu,
te vi, rodeada de luz,
sobre colcha azul de tul.
Vienes a hacer de mis viernes,
de mis tardes, de mis noches,
de mis preocupaciones... Tú...
a hacer de mi vida un Tú...
y a mejorar del lunes su LU...
y todo se desmontará cuando me mires de frente, me
tomes el dedo, y sonrias un papá...
y todo se volverá a montar de nuevo...
pues soñé contigo y me pareció el cielo...
Tu papá.
lunes, 21 de marzo de 2011
Recuerdos primaverales
Y llegó la primavera y con eso llegamos a las 35 semanas. Estos últimos tiempos son difíciles por que ha comenzado el "caminar del pato", el "necesitar ayuda para levantarse", "los dolores de espalda" y los "dedos que parecen chorizo". Todo esto sumado a la pesadez emocional de preguntarse cómo va a ser todo. Desde el primer dolor, el dónde y cómo será, el parto, como serás tú hasta como va a ser mi nueva rutina. No tengo ni idea. Sin embargo, todo tiene su contrapeso: ha llegado el sol y eso anuncia un gran amanecer, un nuevo horario de verano y algo que he descubierto viviendo en Europa es que el humor cambia, todos estamos con una sonrisa en la boca.
Estas semanas para contra-restar la pesadez he estado ocupada aprovechando los últimos momentos para mi y la he pasado muy bien con mi mamá yendo de arriba para abajo comprando cositas, tomando cafés y riéndonos a carcajadas descubriendo que existe una mayor complicidad ahora que la entiendo y ahora que puede aplicarse el "que razón tenías mamá". Han sido momentos de recuerdos intensos. Ayer volví a revivir uno de los favoritos de mi infancia: tu abuela nos hizo una paella. ¡Como me acuerdo de niña que los domingos se juntaba toda la familia y mis papás hacían juntos paellas en el asador de nuestro jardín! Fue tan bonito volver a saborear no sólo el exquisito resultado, si no el que vinieran tus abuelos de Salamanca y nos sentáramos a convivir y a reír.
¿Cuáles van serán tus recuerdos? Debo confesarte que lo que mas extraño de no estar en mi país es mi familia, esos domingos de comidas familiares, de risas, de anécdotas, de football americano y sobre todo en estas épocas el color y el olor de las jacarandas en la calle. Algún día las conocerás y sabrás por que me quise casar con tu papá en abril, por que se me hace el mejor mes y por que llegarás tú a ser mi nueva flor que ilumine mi día a día.
Estas semanas para contra-restar la pesadez he estado ocupada aprovechando los últimos momentos para mi y la he pasado muy bien con mi mamá yendo de arriba para abajo comprando cositas, tomando cafés y riéndonos a carcajadas descubriendo que existe una mayor complicidad ahora que la entiendo y ahora que puede aplicarse el "que razón tenías mamá". Han sido momentos de recuerdos intensos. Ayer volví a revivir uno de los favoritos de mi infancia: tu abuela nos hizo una paella. ¡Como me acuerdo de niña que los domingos se juntaba toda la familia y mis papás hacían juntos paellas en el asador de nuestro jardín! Fue tan bonito volver a saborear no sólo el exquisito resultado, si no el que vinieran tus abuelos de Salamanca y nos sentáramos a convivir y a reír.
¿Cuáles van serán tus recuerdos? Debo confesarte que lo que mas extraño de no estar en mi país es mi familia, esos domingos de comidas familiares, de risas, de anécdotas, de football americano y sobre todo en estas épocas el color y el olor de las jacarandas en la calle. Algún día las conocerás y sabrás por que me quise casar con tu papá en abril, por que se me hace el mejor mes y por que llegarás tú a ser mi nueva flor que ilumine mi día a día.
martes, 8 de marzo de 2011
Secretos de cocina
Hay pocas cosas que generan tanta complicidad entre las mujeres como lo hace la cocina. No es desde el punto de vista machista, si no que existe una magia en la "creación". Preparar los alimentos que nutren a tu familia, a tus amigos y en general a tus seres queridos da una satisfacción enorme. Quizás sea algo que heredé de mi abuela materna, la Yaya, o de mi madre. No había nada mejor que pedir otra ración o decirles que que buena le había quedado la paella, la tortilla de patatas, el redondo de ternera con puré de patatas y salsa de pimiento, el filete wellington o aquellos postres inmemorables como las natillas quemadas con la plancha, el arroz con leche, la tapioca o el famoso príncipe alberto para sacar el pecho y mostrar el orgullo de ser "una gran cocinera". Tristemente las mujeres de hoy en día hemos perdido un poco eso. Muchas de las mujeres trabajan y las que no preferimos quizás hacer otras cosas que pasarnos horas en la cocina- mejor hacer algo sencillo y de dieta. No obstante, ayer fue un día mágico. Volví a compartir con mi mamá la cocina. De pequeña la veía cocinar y era todo un ritual pero nunca fui un gran pinche de cocina. Mi ayuda se reducía a probar los guisos y en el caso de los postres a preguntar si ya podía relamer la espátula; el momento favorito de todo niño pequeño. Ayer re-escribimos la historia. Dentro de mis antojos estuvo el preparar un pastel: el Príncipe Alberto- que siempre le era asignado a mi hermano Migue por su cumpleaños y luego me lo apropié yo. Así que fuimos a comprar los ingredientes y al llegar mi madre sacó la varita mágica y me fue dictando la receta para que yo preparará el pastel. Simbólicamente fue un "relevo". Ahora me tocará a mi querida Luisa hacerte ese pastel en tu cumpleaños. Ahora me tocará a mi llevar la batuta de ser una madre y de nutrirte en todo sentido de la palabra. Hay recetas que pasan de generación en generación pero el mejor secreto de cocina de mi madre es el amor y la dedicación que nos ha dado a cada uno de nosotros sus hijos y hoy gracias a ti querida hija tengo una perspectiva sumamente diferente: estoy creando mi propia receta de familia.
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